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Los normales días de clase

Summary:

En un mundo sin stands, ni villanos que controlan el tiempo, un grupo de jóvenes solo intenta pasar el semestre mientras congenian como compañeros de clases.

Notes:

Esto es basado en un AU del que estuve hablando con un amigo, era una idea sencilla y tonta y llevo días queriendo escribir algo al respecto

Esto será muuuy autoindulgente así que no me molestaré en pegarme demasiado al canon y me tomaré muchas libertades creativas ¯\_(ツ)_/¯

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Jonathan y Dio

Chapter Text

Dio era popular y lo sabía, tenía una belleza y carisma que atraían las miradas hacia él, era inteligente, ambicioso y persistente para obtener sus objetivos. Esas características era suficiente para que nadie prestará mucha atención al hecho de que él estaba en esa escuela gracias a una beca.

Por eso cuidaba su imagen, tal vez demasiado.

Lo suficiente para moverse sigilosamente y por los pasillos menos concurridos hasta la habitación del club al que pertenecía, un club de Dungeons and Dragons.

Eso era tan nerd, nadie habría pensado que él participaría en algo así, él mismo se había burlado del hobby en el pasado. Pero esos malditos dhampir eran tan interesantes que cuando el líder del club se los mencionó para que se animará a participar acabó aceptando.

Maldito sea ese sujeto, que se había aprovechado sin saber de su interés especial por los vampiros para convencerlo de unirse.

Abrió la puerta y entró rápidamente antes de que alguien lo viera.

—Dio, justo a tiempo como siempre —dijo Erina, la única chica del grupo.

Dio tomó su asiento con una cara de pocos amigos. —No lo suficiente por lo que veo.

Ya todos estaban ahí, Erina Pendleton y Robert Speedwagon, los primeros miembros, del lado derecho de la mesa. A la izquierda estaban Vanilla Ice y Enrico Pucci, lo más cercano que Dio tenía a unos "amigos", aunque Dio los veía más como seguidores leales, a los que Dio había hecho entrar al club para sentirse menos ñoño por estar ahí.

Y a la cabeza de la mesa estaba el líder del club, Jonathan Joestar, sonriendo al ver a Dio frente a él al otro extremo de la mesa.

—No es una competencia, Dio, todos estamos aquí para divertirnos un rato ¿no?

—Yo estoy aquí porque Dio me lo pidió, al igual que Pucci —espetó Vanilla.

—Tal vez al inicio, pero igualmente tu fuiste el primero en llegar, ya van varias veces le ganas a incluso Jonathan en puntualidad —respondió Speedwagon con una sonrisa de suficiencia.

—Vanilla, puedes admitir que te gusta jugar, siempre tomas iniciativa a la hora de tirar primero —continuó la chica rubia, sin una pizca de malicia.

El hombre solo hizo un gesto con la mano, como si con eso pudiera ignorar que lo atraparon en su mentira. —A igual, eso no quita que no vine aquí por voluntad.

Pucci miraba al mapa de una mazmorra frente a ellos, con todas las figuras de sus personajes y elementos del escenario puestas. —¿Van a seguir discutiendo por quién es obligado a jugar contra su voluntad o vamos a seguir donde lo dejamos?

—Estoy de acuerdo —asintió Jonathan—. Dio, tu fuiste el único que no alcanzó a realizar una acción la última vez, ¿tu dhampir va a hacer algo contra los enemigos?

—... Voy a usar mi daga, pásame los dados.

El chico de cabello azul le arrojó los dados y él los atrapó antes de que tocarán la mesa. Jonathan le sonrió al verlo agitar los dados antes de tirar.

"Borraré esa estúpida sonrisa de tu cara uno de estos días, Joestar", pensó Dio, aunque después de tantas partidas juntos su repudio contra Jonathan había bajado considerablemente.

Pero él preferiría perder su maldita beca antes que reconocerlo.