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Días modernos

Summary:

Colección de ficlets de un AU moderno de Warhammer donde los primarcas son humanos.

Chapter 1: Lorgar y Guilliman

Chapter Text

—¿Hice algo para que me desprecies?

La pregunta de Guilliman sonó realmente desanimada y Lorgar le dio otro trago a su vino antes de responder. —Más que desprecio, yo diría que solo me sacas de quicio.

—Eso no es una respuesta mejor —suspiró con cansancio—. ¿Exactamente que parte de mi es la que te molesta?

Lorgar desvío la mirada a otro lado. Las demás personas en el lujoso restaurante se veían más felices con las pláticas que tenían que la que él estaba por tener. Que envidia.

—Honestamente, tu forma de comportarte conmigo.

Ahora Guilliman estaba más que sorprendido. —¿Disculpa? Personalmente, creo que no he sido más que amable y educado desde que se selló el compromiso.

—Ese es precisamente el problema. Esto es un matrimonio arreglado, Guilliman, no hay nada entre nosotros y no tienes que actuar como si así fuera —volvió a darle otro trago a su bebida—. Maldita sea. Está cita ni siquiera fue nuestra idea. También estuvo arreglado por nuestras familias.

El rubio lo miró atentamente y de no ser porque su padre lo había mirado más severamente antes probablemente se hubiera sentido intimidado por tener esos ojos azules clavados en él.

—Estoy totalmente consciente de eso, Lorgar. Por eso mismo es que desde el primer momento fui dispuesto a dar lo mejor de mí. No para conquistarte o dar la impresión de que somos pareja. Sino porque aún si en nuestro matrimonio no hay amor, al menos quiero que nos llevemos bien.

Sus palabras sonaban honestas, pero Lorgar todavía entrecerró los ojos ante su afirmación. —Estás diciendo ¿qué quieres que seamos amigos?

—Básicamente. Se que los matrimonios como el nuestro no suelen ir bien de puertas hacia dentro. Pero por eso mismo pienso que al menos deberíamos intentar llevarnos bien, no buscar convertir esto en un infierno desde ya.

Lorgar lo pensó un momento. Llevarse bien con Guilliman. Realmente nunca lo había pensado.

Desde el primer momento que su padre lo obligó a recibirlo en su casa no fue más que antipático con él, a pesar de que él parecía decidido a hablarle y conocerlo. Había sido un completo cretino con él solo por desquitar el enojo que tenía por toda esta situación.

Miró su copa ahora vacía y se sintió como un estúpido. —Y aún después de como me he comportado contigo, ¿todavía quieres intentar que nos llevemos bien?

—Absolutamente.

Lorgar se preguntó de dónde sacaba tanta seguridad para aceptar todo esto tan fácilmente. —Muy bien... Creo que podemos intentarlo, desde el principio ¿Te parece bien?

Guilliman sonrió por primera vez en toda la cita. —Me encantaría.