Work Text:
La música en el salón donde Vox hacía eco en la torre de los Vs. Lo único que Valentino odiaba más que la sensación de la música a todo volumen retumbando en sus oídos era que no fuera lo suficientemente fuerte para ahogar su sollozos contra la almohada
—Estas a un paso de tener la cabeza de tu preciado venado adornando tu pared. Ya estarás contento, Vox —murmuró contra la almohada—. Ya no piensas en nada más, cretino de sonrisa de plasma.
La almohada se hundió más cuando empujó su cara contra ella. —Imbécil que nunca escucha...
Giro su rostro al cuadro que tenía adornando su pared. De Vox y el juntos en el estudio, donde Vox lo temía firmemente tomado de la cadera. Eso fue lo más cercano a un abrazo que obtuvo de él.
—¿Acaso mi verdadero castigo es amarte? —masculló con amargura—. Porque es la única explicación de porque mientras más feliz eres en el camino a cumplir tu meta. Más infeliz me haces.
El proxeneta volvió a dejar caer su cuerpo contra la cama. Dejando que el volumen de la música subiera, tal vez así seria más fácil ignorar los espasmos de su cuerpo mientras lloraba.
